13 marzo 2014

Mi última experiencia en Granada

Como muchos sabéis hace algún tiempo regresé de Granada donde estuve viviendo cuatro años y medio por motivos de trabajo, fueron años felices e infelices con buenas y malas experiencias que dejaron en mi memoria un imborrable recuerdo de... mierda.

Si, porque mi última experiencia en esa gran ciudad fue asistir al estreno de la última película en la que trabajé, fui con Paqui y pasamos un par de días de medio turismo y medio recontacto con los excompis del curro. Bueno, la verdad es que lo pasamos bien, hubiera sido un colofón genial al periplo granaíno. Pero algo tenía que subrayar el declive de ilusión que experimenté en el trabajo los últimos meses y qué mejor cosa que una blanda y hedionda caca.

Os cuento...

Algún cagón, cagona o cagoncito tuvo la idea de hacer un downloading, de extraer el producto interior bruto, vamos, de jiñarse justo entre mi coche y otro en el (mal iluminado) parking de Puerta Real. Yo, para acceder al maletero atravesé la plasta pisándola con mis zapatillas y con las ruedas de mi maleta sin percatarme de nada. Acomodo la maleta, cierro, entro en el coche y voy a buscar a Paqui quien al entrar exclama elevando un lado del labio superior —Aquí huele a mierda!, —Será el Parking, respondo yo, —Anda, sube y vámonos echando leches de este estercolero.

Claro que el estercolero lo llevábamos puesto. —Joder Juan, ¡¡todavía huele que apesta!!, grita Paquí haciendo pinza en la nariz con dos dedos, —Es verdad, voy a parar a ver. Orillo en el centro comercial que hay en la salida a Armilla y bajo del coche, miro mi zapatilla y en efecto... caca, marrón amarillento contrastando con el azul ducados de la suela de una de mis ASICS nuevas de 150€. El pedal acelerador parece un Gelatto di Nocciola y el maletero hiede por todas partes, se ha pringado la maleta, la alfombrilla, las sombrillas de playa, las esterillas y yo qué se qué más.

Una hora de limpieza rigurosa y todo bien pero cuando en el futuro piense en mis días granainos siempre evocaré ese tufillo a mierda y si algún dia piso una caca me acordaré de Granada.

Qué pena ¿No?