15 julio 2015

300,80 €

El sábado pasado me encontré 300 euros con 80 céntimos en la piscina de Chinchilla (Albacete), Paqui y yo estamos muy felices porque no se encuentra uno tanto dinero todos los días, fue una experiencia estupenda y excepcional. Os la voy a contar.

La noche anterior, o sea, el viernes quedamos para tomar cervezas y cena posterior con nuestros amigos de toda la vida, Llanos y Michel, siempre quedamos los viernes y nos contamos las anecdotas y demás peripecias vividas durante la semana. Si no hay nada que contar simplemente hablamos de música o de lo que sea, el caso es socializar, beber y comer. Este viernes ellos tenían una buena anécdota que contar, habían sido parados por la policía local para un control de alcoholemia y dado que quien conducía era Llanos (que no bebe) no tuvieron ningún problema, la cosa se tuerce cuando el señor policía pide el carné.

Lo siento mucho señor agente, no lo llevo encima.
Pues deme su DNI para comprobar, el poli comprueba...
Vaya, su permiso no aparece en nuestra base de datos!
Ups! eso va a ser porque creo que está caducado.
— Ok, traigamelo el lunes y lo arreglamos.
— Mejor vamos a casa ahora y lo traemos.



Prueba de alcoholemia a Michel y a casa a por el carné, al llegar descubren que está bastante más caducado de lo que creían, algo así como un año. Vuelven a donde el control y entregan el carné al policía poniendo carita de pena, él, que tiene un buen día, les perdona la multa y todos tan felices. Hasta ahí la anécdota. 

Claro... yo me quedo con el run-run de que no recuerdo la última vez que me renové el carné, creo que aún tenía pelo... ¿Había nacido Alicia? mi memoria no puede asir un pasado tan remoto, llegamos a casa y yo corro a mirar; cuatro años y cuatro meses señores... cuatro... años... y... cuatro... meses... caducado... tócate... los... huevos! cuatro años y pico conduciendo coche y moto a cascoporro sin saber que me estaba jugando una buena multa, exactamente 300 €. Nunca había pensado en el permiso de conducir, joder, son tantos años de vigencia que se te pasa mirar, a uno se le olvida que esas cosas caducan, menos mal que Llanos nos contó su anécdota, si no, a saber cuántos años más seguiría en situación irregular jugándome los cuartos y una buena bronca de Paqui.


Al día siguiente (sábado) decidimos ir a la piscina y naturalmente conduce Paqui cuyo permiso está totalmente en regla, tomamos el sol, leemos y nos bañamos, yo paso mucho rato en el agua y en una de mis inmersiones encuentro un pequeño tesoro en el fondo de la piscina, varias monedas doradas que suman un total de 80 céntimos. Recogemos las toallas y a casa, Paqui coge el coche, claro, y a la salida de la piscina, nada más llegar a la rotonda...

¿Ves lo que yo veo? 
 No puede ser cierto...

Un jodido control de documentación y alcoholemia, un poli que nos da el alto y nos invita a arrimarnos al arcén, yo no puedo evitar una sonrisa de placer.

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